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jueves, 21 de junio de 2018

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sábado, 15 de mayo de 2010

CONDENADA A LA SOLEDAD

Prologo

Mil nombres he tenido, mil beses e nacido.
Esta es la historia de un renacer, de mi renacer, como la primera mujer en tierra de hombres, como un caballero, como doncella, como ángel, y al desaprovechar la oportunidad de pertenecer a la vida celestial, fui desterrada y me enviaron a vivir en la soledad, en le miedo eterno, en la oscuridad mi destino era reencarnar en una demonio; ocultándome de la luz y creando espejos de alegría y felicidad para aquellos que me rodean; para no dañar sus sueños, sus ilusiones, sus esperanzas de una vida de cuento de hadas; condenada.
Les contare mi historia desde el principio...



Tomo 1

Destrucción del paraíso

Capitulo 1

Deberá parecerse al hombre, pero, en alguna cosa deberá diferenciar se, de forma que lo encante y lo conmueva, atrasándole el trabajo y trastornando su alma.
Venus le concedió la belleza, Atenea la sabiduría y la habilidad en todos los terrenos, Mercurio la palabra fácil y el ingenio rápido, las Horas y las Gracias el encanto de los vestidos y de los movimientos, y le adornaron el pecho y los brazos con joyas refulgentes y guirnaldas de flores perfumadas. Le pusieron por nombre Pandora, que significa "todos los dones".

Fue mi nacer conspiración divina, maléfico, castigo, designado contra los hombres, por un cielo airado que en todo se entremete y determina.
Yo seria el obsequio de los dioses para Epimeteo “el que reflexiona tarde” a pesar de que su hermano Prometeo le había advertido que no recibiera nada que viniera de los dioses, segado por mi esplendor no hizo caso a la advertencia; además los dioses me habían dado una pequeña cajita la cual no podía abrir por nada en el mundo y era algo que yo le debía entregar a Epimeteo para que la guardase.
Después de una presentación formal con Epimeteo, el mismo ordeno los preparativos de una ceremonia. Epimeteo era un hombre gentil, sincero, y parecía amoroso, me condujo a una habitación mientras preparaban la celebración la cual los dioses la llamaban boda, en donde un hombre una mujer se prometían amor eterno.
En esa habitación habían tesoros de un gran valor, en el fondo de aquel lugar había un pequeño altar rodeado por sabanas rojas que se expandían por el suelo, de la parte superior de la habitación desprendían largas cortinas que al final de desplegaban en el suelo fucionándose con las sabanas rojas en el suelo, las cortinas eran de un color negro y bordados dorados; a cada lado había una estatua en forma de dragón. En ese altar puso la pequeña caja que seria custodiada por los dos dragones.
-“aquí estará segura” – dijo epimeteo - este cuarto tiene un candado y la única llave que lo habré es esta”- extendió su brazo abriendo su mano en donde había una pequeña llave, muy delicada y asombrosamente bonita- ignorante de la verdad Epimeteo continuo hablando-“no hay que preocuparse, además es un presente de los dioses estoy seguro de que ellos no dejaran que alguien la toque.”- “los dioses”- exclame suavemente.
De repente llego un sirviente de Epimeteo quien dijo “su majestad la boda esta lista” y así como se fue el sirviente llegaron otros más que me alistarían de acuerdo a la ocasión, y Epimeteo me sonrió -“ve con ellos, yo también debo alistarme”. Y accedí a lo que me pedían los sirvientes. Paso solo un instante y yo ya estaba lista para la ceremonia.

El momento llego y me vi en frente de Epimeteo y el declaro ante todos lo que sintió por mi en cuanto me vio, se expresó de una forma en que mi corazón latió tan fuerte, su mirada era profunda, sus manos sostenían las mías, su cuerpo cálido y amoroso se abalanzo a abrazarme, y mi corazón latía tan rápido que me asuste; “mi corazón jamás había sentido algo así”, mi cuerpo temblaba demasiado. Y sin darme cuenta ya era mi turno de hablar... así que dije: “es mi deber estar a tu lado, soy una ofrenda que mis dioses te dan por tanto mi lealtad es tuya, te mirare dormir todos los días solo a ti, y a nadie mas que tu podrá mi cuerpo tocar, besar, abrazar, solo tuya seré; pero no puedo negar que al abrazarme mi corazón comenzó a latir tan rápido que tuve miedo de lo que pudiera pasar, en tus brazos me quiero quedar, pasar las noches कों tigo será el regalo mas lindo que me podrías tu dar, tus ojos… tus lindos ojos me invitan a jugar y en tus labios me podría morir, por eso yo hoy agradezco a los dioses por estar junto a ti”. No pude soportar más ese hombre que estaba en frente de mi me había cautivado.